El gobernador mantuvo reuniones clave con el senador Eduardo Vischi y el diputado Diógenes González para unificar la postura frente al proyecto que afecta a las arcas provinciales.
El tablero político nacional deberá esperar unos días más para la foto entre la Casa Rosada y el Ejecutivo correntino. La visita del ministro del Interior, Diego Santilli, que el propio gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, había anunciado para este jueves o viernes, fue finalmente postergada. Según trascendió, el encuentro se reprogramaría para la próxima semana.
Pese al cambio de agenda nacional, el mandatario provincial transformó las oficinas del Centro Administrativo en un búnker de estrategia legislativa. Valdés se reunió de manera separada con el senador nacional Eduardo Vischi y el diputado nacional Diógenes González, piezas fundamentales en el Congreso para los intereses de Corrientes.
El eje central de los encuentros fue el análisis de la reforma laboral. Valdés ya manifestó su preocupación por ciertos puntos del proyecto, especialmente aquellos que desvían fondos de la Anses hacia el sector privado o que impactan negativamente en la coparticipación federal a través de las modificaciones en Ganancias.
Con Vischi y González, el Gobernador buscó blindar una postura que priorice a los pequeños productores frente a los beneficios que la norma otorgaría a los grandes industriales. En una de sus últimas declaraciones, el mandatario provincial puso la lupa sobre el financiamiento del sistema y advirtió que no está dispuesto a avalar medidas que afecten las arcas provinciales o que beneficien exclusivamente a los grandes sectores concentrados.
El punto de mayor fricción es la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL). Esta herramienta propone que el 3 % de las contribuciones patronales se destine a cubrir indemnizaciones, pero restando ese mismo porcentaje de los aportes que hoy van a la Anses. Esta transferencia de fondos al sector privado representa un riesgo fiscal de USD 2.500 millones anuales que debilita el sistema previsional.
Así se expresó el martes el mandatario ante la prensa: “No podemos entregar directamente a los empresarios el 3 % de una financiación de la Anses porque no sabemos cómo va a ser utilizada”, disparó el Gobernador, quien exigió que los beneficios fiscales se orienten a los pequeños productores y comercios, y no a los “grandes industriales”.
Además de la letra chica de la reforma laboral, Valdés puso sobre la mesa el impacto de los cambios tributarios. Según los cálculos del Ejecutivo provincial, la baja en el Impuesto a las Ganancias -un tributo coparticipable- le restará a Corrientes aproximadamente $ 70.000 millones.
“Nos complica y nos afecta. Es algo que venimos discutiendo porque buscamos ser competitivos, pero eso no puede significar que las provincias sean pobres”, remarcó el mandatario.
Esta pérdida de recursos será el eje central de la negociación con Santilli, ya que Valdés controla los tres votos de los senadores correntinos, piezas clave para que el oficialismo logre la sanción en la Cámara alta.
Agenda estratégica
Valdés destacó que las reuniones sirvieron para intercambiar miradas sobre la agenda legislativa y avanzar en proyectos estratégicos. El mensaje para el Gobierno nacional es claro: Corrientes mantiene su compromiso de trabajo articulado, pero el apoyo no será automático.
Para el Gobernador, la postergación de Santilli otorga un margen extra para ajustar la letra chica de los reclamos correntinos. Valdés busca llegar a la mesa de negociación con una posición unificada, asegurando que cualquier cambio en la legislación nacional no signifique que “las provincias sean pobres”.













